Pero se cree que los asteroides volcánicos reales son muy escasos. Un asteroide volcánico o, con más propiedad, basáltico, solo llega a formarse si su cuerpo se ha fundido parcialmente en algún momento del pasado, lo que permite que los elementos pesados (metales) se hundan hacia el centro y que los más ligeros se acumulen en el manto, a la vez que se forma una corteza basáltica debida la emisión de flujos de lava. Este proceso, llamado diferenciación, solo se produce en asteroides de tamaño considerable.

Estudios recientes han descubierto que algunos asteroides cercanos a la Tierra, de tamaño muy reducido, son basálticos y que, a la vez, no tienen por qué ser miembros descarriados de la familia de Vesta. Además, en 2000 se descubrió un asteroide basáltico en la región exterior del cinturón principal, Magnya.
Los investigadores René Duffard (Instituto de Astrofísica de Andalucía) y Fernando Roig (Observatório Nacional do Brazil) han dedicado parte de su trabajo científico a seguir la pista de los asteroides basálticos, y explican que Magnya “se encuentra demasiado alejado de la familia de Vesta como para que haya probabilidades reales de que constituya un fragmento de la corteza de Vesta”. Convencidos de que tiene que haber más mundos basálticos no relacionados con Vesta, emprendieron una búsqueda en pos de estos objetos exóticos.
Estos investigadores afirman que “la diversidad que se observa en los meteoritos basálticos recogidos en la Tierra requiere que procedan de más de un asteroide basáltico progenitor”. En un estudio publicado recientemente, confirman el hallazgo de dos asteroides basálticos adicionales en las regiones externas del cinturón principal. Sus nombres son Kumakiri y 1991 RY16. El segundo carece aún de nombre propio y por ahora se designa por medio de su código numérico. Los rasgos mineralógicos y las características orbitales de estos cuerpos los sitúan claramente fuera de la familia de Vesta. Las observaciones se realizaron en el Observatorio de Calar Alto, mediante la cámara CAFOS acoplada al telescopio de 2.2 metros .
Duffard y Roig explican que Magnya, Kumakiri y 1991 RY16 "se encuentran bastante separados entre sí en términos de elementos propios, y que ninguno de ellos pertenece a las familias de asteroides conocidas”. Además, ciertos rasgos espectrales poco comunes podrían situarlos como los primeros ejemplos de una categoría de objetos totalmente nueva. Estos investigadores planean ya observaciones adicionales para definir mejor las propiedades de estos asteroides, y para ampliar la clase de los asteroides basálticos que no pertenecen a la familia de Vesta. El Principito vivía en el asteroide B612, que poseía tres volcanes y una rosa. Los asteroides volcánicos reales ya están aquí. Pero, ¿dónde están las rosas?
© Observatorio de Calar Alto, noviembre 2007